Concepto

¿QUÉ HUERTO QUEREMOS?

¡¡Ya tenemos huerto!! ¡¡Y, además, es vecinal, comunitario y ecológico!! Pues sí, y también no, en realidad no lo tenemos todavía, tal y como lo concebimos. El huerto no es una parcela donde, tan sólo desarrollaremos trabajos agrícolas para obtener una ansiada cosecha de tomates, pimientos, escarolas, ajetes, patatas, almendras, fresas o higos. Nuestro “HUERTO LADIS” deberá ir más allá para cumplir nuestros principales objetivos de ser vecinal, comunitario y ecológico, además de urbano, esto último, lo da su situación.

Por un lado el aspecto vecinal, lo que significa que está abierto a todas aquellas personas que quieran participar, aportando su trabajo, experiencias y conocimientos, aunque estos, a veces, no tengan mucho que ver con las faenas agrícolas (carpintería, albañilería, zoología, electricidad, energías alternativas, informática, etc.) Esperamos que haya personas de todas las edades, ideologías para compartir conocimientos y experiencias que resultan útiles, enriquecedoras, y hasta terapéuticas. No sólo eso, también se fomentarán valores y actitudes sociales básicas, como la tolerancia, la solidaridad o el respeto al medio ambiente. Nuestro huerto deberá también adaptarse y ser accesible a todo tipo de personas con movilidad restringida, ancianos y niños.

En lo que respecta a comunitario, significa que son las comunidades vecinales del barrio y particulares las que se encargan de establecerlos y cultivarlos, compartiendo el trabajo y la producción. Es autogestionado por este grupo de personas que participan y se implican en regenerar este espacio urbano en desuso y en convertirlo en espacio verde que sirven como lugar de encuentro abierto a la participación democrática y a la socialización de las personas. Las pautas a seguir del día a día del huerto salen de las decisiones consensuadas de sus participantes durante las asambleas y reuniones técnicas (mesas del huerto) que marcarán también las normas de uso y convivencia. La finalidad es que el huerto se convierta también en un “ente social” independiente que se autogestiona y autofinancia por los usuarios.

La tercera pata de nuestro taburete es la ecológica. En la mayoría de los huertos urbanos se práctica la horticultura ecológica teniendo presente la importancia de estas técnicas agroecológicas para la obtención de alimentos más sanos. Este conjunto de técnicas, para la producción de alimentos, es respetuoso con el medio ambiente, la biodiversidad y la conservación de los recursos, minimizando los consumos, especialmente del agua, y reduciendo nuestra huella de carbono y aportando nuestro granito de arena en la lucha contra el calentamiento global.

Pero no nos conformamos todavía ni paramos aquí; el Huerto es un espacio polivalente en los que las personas pueden beneficiarse de todo esto a la vez que practican la horticultura, una actividad lúdica y relajante, que nos ayuda a desconectar del estrés de las ciudades y nos obsequia con ricas hortalizas y verduras recién cosechadas y libres de productos químicos.

El huerto, por si mismo, es también un recurso y equipamiento pedagógico, para la educación y sensibilización ambiental y nutricional de niños y adultos, muy poderoso y tenemos la obligación de ponerlo a disposición de actividades y programas de educación, divulgación y formación ambiental. Nuestro huerto debe ser (a falta de huertos escolares) una herramienta educativa útil para la didáctica de las asignaturas de ciencias en los colegios. El colaborar en el huerto, fomenta la creatividad y la habilidad para enfrentarse a la resolución de problemas prácticos. Es un espacio de aprendizaje práctico de las técnicas de cultivo (que no sería posible en los espacios urbanos “no verdes”) y otros aspectos de la naturaleza y la agricultura. Además, favorece el intercambio de conocimientos intergeneracional.

Por último, y no por ello menos importante, el huerto puede ser un instrumento reivindicativo para ayudar a conseguir muchas pretensiones de tipo ambiental, educativo y social que todavía faltan en nuestro barrio o se vienen prometiendo desde hace mucho tiempo, como las puesta en valor de espacios e edificaciones abandonados o infrautilizados, instalación de huertos en centros educativos, actuaciones de aumento de la biodiversidad en nuestro distrito, aula-taller de medio ambiente permanente, etc.

Como veis, aunque tenemos huerto, sólo hemos empezado a andar y nos queda mucho trechos que cumpliremos si trabajamos juntos y unidos tal como lo hemos hecho hasta ahora gracias al impulso de la Asociación de Vecinos La Incolora, el Servicio de Convivencia Intercultural en Barrios, Cruz Roja, Zuloark, Intermediae y Paisaje Sur, AMIVIFI, Ayuntamiento de Madrid y, por supuesto, de todos vosotros.

Raúl Martínez

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